
¡HACE LAS COSAS!
¡No me grites!
¡Eres un asco, siempre estorbando. Estas castigada!
Desperte llorando. Siempre era lo mismo. Recordando las continuas discuciones. Lo unico que queria era hacer una sola cosa. Cortarme. Pero hasta el punto de desangrarme. Estaba descontrolada. Busque pero no encontraba. Lloraba desconsolada. Encontré una tijera, y me empeze a cortar de manera salvaje.
No me di cuenta que una luz se encendió, y en un abrir y cerrar de ojos, la puerta se abrio.
Aparecieron enfermeras y un doctor, y yo me puse a temblar, y a gritar. Queria escapar. Era la oportunidad. Grite lo mas que pude, pero me agarraron con una fuerza impresionante. El doctor dijo unas palabras que no logre entender. Tenía una jeringa que me daba miedo, lleno de un líquido sin color. Me pincho el brazo de manera agresiva. No pasaron ni 10 segundos, cuando ya no veia nada... no sentia nada...
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